Yacimiento arqueológico del despoblado de Santa Creu de Llagunes

Autoguía

El mayor yacimiento a gran altitud descubierto hasta ahora, con restos de presencia humana desde la prehistoria, la Edad Media y la Guerra Civil.

areea sol despoblat

Esta autoguía os facilitará la visita y os aportará la información necesaria para poder entender lo que os rodea, gracias a las excavaciones y posteriores estudios de los diferentes arqueólogos e historiadores que han trabajado en él. Porque hay que tener muy presente que no tenemos ningún documento escrito donde se haga referencia a este lugar.

Bienvenidos/as al Yacimiento arqueológico del despoblado de Santa Creu de Llagunes. El mayor yacimiento a gran altitud descubierto hasta ahora, con restos de presencia humana desde la prehistoria, la Edad Media y la Guerra Civil. Es un punto estratégico con muy buenas vistas del Valle de Siarb, del Pallars Sobirà, del Pallars Jussà e incluso de la Ribagorza, que podréis disfrutar mientras descubrís este lugar.

Instrucciones

Las instrucciones son muy sencillas, hay que ir siguiendo el recorrido según el mapa, donde encontraréis los puntos indicados con su número correspondiente. Es el itinerario más lógico, pero vosotros lo podéis realizar libremente según vuestro interés, ya que el recorrido planteado va intercalando diversas épocas históricas.

En la mayoría de los puntos de interés encontraréis un panel informativo que os indicará dónde os encontráis, y sabréis qué apartado de la visita autoguiada consultar. En otros puntos de interés más recientes o de nueva excavación no estará el panel, pero con el mapa os será fácil de identificar.

Primero hay que escanear el código Qr, del díptico que se le ha dado en la caseta de información del yacimiento. Una vez descargado ya tendrá la visita a su móvil, por si acaso también habrá un PDF digital. Encontrará la información en Catalán, Castellano, Inglés y Francés. Simplemente habrá que ir siguiendo los idiomas en el documento hasta encontrar el suyo.

Información básica del yacimiento

La tipología del yacimiento es una aldea medieval de carácter defensivo. Con una planta casi rectangular, es una villa cercada, una aldea medieval fortificado donde las viviendas se funden con los muros perimetrales, aprovechando el espacio elevado de la formación rocosa.

Cronología

Dimensiones

Neolítico, de 5600 a 2000 a. c.

Superfície total del yacimiento: 4520 m2

Edad de Bronce, 1500 a 1.100 a. c.

Perímetro total del yacimiento: 270 m

Edad Media (siglos X – XIV).

Superfície total del despoblado: 2.500 m2

Edad Contemporánea: Guerra Cívil 1938

Perímetro total del despoblado: 194 m

El asentamiento prehistórico

Durante las primeras campañas se hizo evidente la presencia abundante de material prehistórico (cerámica, industria lítica y piedras de molino barquiformes) y, sobre todo, el hallazgo de sílex. Nos llevan a la conclusión de que hubo asentamientos en la prehistoria de carácter temporal o estable.

El villaje medieval

En un momento indeterminado que habría que situar provisionalmente alrededor de los siglos X y XI, se detecta la presencia de un villaje que ocupa toda la superficie del tossal. De esta manera podemos identificar con claridad su última fase de ocupación y su momento de abandono, a finales del siglo XIII. Aunque es muy posible su utilización por parte de pastores y otras personas de forma transitoria en los siglos siguientes.

La Guerra Civil

El lugar es ocupado como punto de atrincheramiento puntual de las tropas republicanas. Se convierte en un punto estratégico y de control visual inmejorable del valle y los alrededores. Se encontró alguna construcción hecha con piedra seca, a modo de garitas o refugios, así como nidos de ametralladoras situados en diferentes puntos dominantes del tossal y dentro de los fosos, no identificados actualmente.

El nombre de Santa Creu de Llagunes es un indicativo que se ha utilizado a posteriori, y hace referencia al nombre del Tossal donde está situado. No disponemos de referencias documentales que se puedan asociar directamente. Las menciones documentales conocidas que nos hablan del antiguo Valle de Siarb son el acta de consagración y dotación de la catedral de La Seu d’Urgell, del siglo XI, y la Canónica de la misma sede de 1010. Hace referencia a las parroquias de Sant Sadurní en la villa de Siarb, Llagunes y Serbans en manos de los vizcondes de Pallars; apareciendo los 8 pueblos que configuran el valle en la actualidad, dejando a discernir sin pruebas claras que el yacimiento podría haber sido la Villa de Siarb.

El topónimo original de Siarb proviene de la unión de dos raíces antiguas que significaban «el camino de los zorros» (o camino de los regordetes/corderos). En el vasco antiguo, el elemento axari o azari hacía referencia al zorro, y bide o bi hacía referencia al camino o paso. Con los siglos y la latinización de la zona, el nombre fue evolucionando fonéticamente hasta fijarse como Siarb. Tiene mucho sentido geográfico, ya que el Valle de Siarb ha sido históricamente una zona de paso obligada, y también ha sido un lugar donde el comercio de pieles de zorros fue importante.

El despoblado ocupa toda la explanada de la cima del Tossal de la Santa Creu, a 1628 metros de altitud, en el Valle de Siarb, dentro de la comarca del Pallars Sobirà. Este tossal se encuentra en la parte final del contrafuerte meridional del Pic de l’Orri (2439 m). Al sur se encuentra delimitado por la carretera N-260 de Sort a La Seu d’Urgell. Al oeste limita con antiguos campos de pasto con visión al fondo del valle, del Noguera Pallaresa. Al norte por un antiguo barranco y al este por una explanada, actual área de descanso y punto de acceso. Sin duda se trata de un punto estratégico.

localitzacio santa creu

La tierra roja que pisamos se originó por la sedimentación de materiales durante los períodos Pérmico y Triásico, hace entre 299 y 201 millones de años, en un entorno geológico dominado por llanuras y numerosos ríos, y debe su color a la presencia de óxidos de hierro (como la hematita). Durante el Pérmico, el paisaje inicial estaba caracterizado por abanicos aluviales y fuertes avenidas torrenciales que depositaron cantos rodados gruesos, gravas y arenas, dando lugar a conglomerados y brechas. Esto evolucionó hacia una llanura fluvial mucho más tranquila, con ríos meandriformes y bosques frondosos donde habitaban reptiles primitivos. En las zonas inundables entre canales se sedimentaban arcillas y limos que, en épocas secas, formaban suelos endurecidos.

La transición hacia el Triásico viene marcada por un paquete de arcillas y limos que delata un período de gran aridez y sin cursos de agua. Ya en el Triásico Inferior-Medio, en la parte alta del valle de Siarb, la actividad fluvial regresó. Los ríos transportaban arenas en el cauce y arcillas y limos en suspensión. A menudo, la acumulación de arena colmataba los canales, provocando desbordamientos y el desvío del curso del río, dejando como testimonio cauces abandonados rellenos de arena.

A lo largo de millones de años, el soterramiento de estos sedimentos a miles de metros de profundidad los compactó y transformó en arenisca. Posteriormente, la orogenia pirenaica plegó y levantó estas estructuras y, finalmente, la erosión causada por glaciares y ríos las dejó al descubierto, configurando el paisaje actual del valle.


Entre los segles X y XIII, el Pallars y el Urgell vivieron una profunda transformación marcada por una violenta feudalización y las luchas por el control de la frontera con el Islam. En este contexto de fuerte militarización, la seguridad de la población civil se convirtió en una prioridad, como en esta fortaleza. Todavía no hemos podido identificar si hubo tropas regulares ni a quién debían vasallaje aquí (si al Pallars o al Urgell), pero está claro que era un enclave importante para ambos condados. La división del antiguo condado en el año 1011 entre el Pallars Sobirà y el Pallars Jussà acentuó la inestabilidad. Ante esto, el poderoso condado de Urgell intervino estratégicamente aliándose con el Pallars Jussà. Mediante campañas lideradas por Arnau Mir de Tost se fijaron nuevas fronteras, dejando al Jussà subordinado a las dinastías de Urgell y Barcelona, cediéndoles por presión política y asfixia económica —y sin lucha— el control de Vilamur, un bastión importantísimo dentro del Pallars Sobirà que seguramente hizo que nuestra fortaleza perdiera valor estratégico.

Antes de terminar la visita, cabe mencionar dos fenómenos climáticos que se dieron en el hemisferio norte, que afectaron especialmente la vida en el despoblado y que coinciden en cronología con el establecimiento y abandono de este. Se trata de los conocidos como:

El Óptimo Climático Medieval (c. 900–1300): Caracterizado por un aumento de las temperaturas medias y un clima estable, favoreció la expansión agrícola. La mejora en las cosechas permitió un crecimiento demográfico considerable y la expansión de la viña hacia zonas altas del Pirineo, como en este yacimiento.

La Pequeña Edad de Hielo (c. 1300–1850): Un enfriamiento progresivo provocado por la menor actividad solar (como el Mínimo de Maunder) y erupciones volcánicas dio un vuelco a la situación. Se produjeron inviernos extremadamente fríos y veranos cortos y húmedos, helando ríos como el que utilizaban las monjas de la Ribalera para limpiar la ropa hasta que una novicia regresó al convento con una pieza de hielo.

Gran parte del material arqueológico procedente de las excavaciones corresponde al siglo XIII e inicios del siglo XIV. En cantidad sobresalen las cerámicas de cocina de uso doméstico. La cerámica está cocida en una atmósfera reductora irregular. Las piezas están modeladas con torneta, con retoques y acabados a mano, lo que les confiere una factura tosca y grosera de grosores considerables.

El tupí o la pequeña olla con asa es una vasija formalmente idéntica a la olla, de cuerpo globular y fondo abombado, con un asa de cinta en un lateral y un pico pinzado en el lado opuesto; también encontramos cazuelas. Nos faltan los grandes recipientes de almacenamiento, que estarían elaborados con otros tipos de materiales, por ejemplo odres de piel y botas de madera para los líquidos. Han aparecido fragmentos de cerámica con vidriado verde o melado correspondiente a piezas pequeñas para contener líquidos. Ha sido abundante el material de hierro localizado, entre el que destacan unas tijeras de esquilar en muy buen estado de conservación, tres hojas de cuchillo con el alma del mango, una punta de flecha, dos puntas de venablo, unas hojas de tijeras, una barrena, hebillas circulares, herraduras y una gran diversidad de clavos, puntas y ganchos. El material de bronce ha sido más escaso. Son significativas, sin embargo, las hebillas de cinturón y también las conteras de vaina de cuchillo decoradas. En mucho menor número se han localizado piedras de molino manual, tanto del tipo barquiforme como circular.

material arqueologic

En octubre de 1992, el Ayuntamiento de Soriguera inició la valoración patrimonial del poblado medieval para su rehabilitación y apertura al público. Gracias a un convenio del 1% cultural, en 1993 se realizaron trabajos de limpieza y desbroce que revelaron el perímetro y la estructura interna básica del yacimiento. Entre 1994 y 1997 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas que permitieron estudiar diversas habitaciones y la iglesia.

Dentro de este marco, en junio de 1999 se inició la reconstrucción de la iglesia, finalizada en mayo de 2000 bajo la dirección arquitectónica de Albert Roig y el seguimiento arqueológico de J. M. Vila i Carabasa. Entre el 2000 y el 2002 se realizaron intervenciones en forma de campos de trabajo centradas en los fosos y el acceso meridional.

En julio de 2023 se reanudaron los trabajos arqueológicos bajo la dirección de Ariadna Vidal Alcaraz. Esta campaña se centró en la esquina sureste. Las siguientes excavaciones, del 16 de septiembre al 4 de octubre de 2024, y la última de octubre de 2025, han continuado la investigación de este lugar, sobre todo a raíz del hallazgo del sílex en este espacio. Hay que tener en cuenta que a día de hoy solamente se ha excavado un 33% del yacimiento.

foto esplanada fossar

PUNTo 1: Explanada / Foso

La construcción de fosos en fortificaciones de alta montaña presentaba desafíos mayúsculos debido a la topografía escarpada y a la dureza del terreno, normalmente dominado por la roca viva. A diferencia de los castillos de la llanura, donde la tierra blanda permitía excavar zanjas, en la montaña los fosos eran secos y requerían un ingente trabajo de picar y fracturar la piedra a golpe de cincel, cuñas de madera mojada (que se expandían para romper la roca) y fuego para debilitar el estrato geológico.

El objetivo principal de estos fosos era modificar artificialmente la orografía para anular las ventajas de la pendiente. Se excavaban en puntos muy concretos, a menudo aprovechando fallas naturales de la montaña, especialmente en los cuellos o crestas desde donde el relieve ascendía hacia la fortaleza. De esta manera, cortaban en seco el único camino accesible para el enemigo, impidiendo la aproximación de maquinaria de asedio como arietes o torres móviles, que eran imposibles de desplegar en superficies cortadas a plomo. Además, el material extraído de la excavación no se desaprovechaba: los bloques de piedra se utilizaban para levantar las murallas adyacentes y, en este caso, las viviendas también, optimizando el esfuerzo logístico. Su gran profundidad y las paredes verticales de roca convertían al foso en una trampa insuperable, transformando a los atacantes en un blanco fácil para los defensores.

PUNTo 2: Bauma (Abrigo rocoso)

En este punto, observando las dos grandes rocas bajo la muralla medieval, podéis identificar claramente una bauma (cueva o abrigo) que fue utilizada en el período prehistórico. Justo encima de este lugar, ya dentro del recinto amurallado, se encontró la pieza de sílex. La prehistoria en los Pirineos catalanes demuestra que la cordillera no fue una barrera natural, sino un espacio vivo, habitado y explotado intensamente. Desde el Paleolítico, comunidades neandertales y de homínidos anteriores recorrían los valles prepirenaicos. Durante el Paleolítico Superior y el Mesolítico, el estilo de vida era nómada y depredador, centrado en la caza de grandes mamíferos y la recolección estacional. Los grupos humanos aprovechaban la red de cuevas como refugios temporales y talleres para fabricar herramientas líticas.

La gran revolución llegó con el Neolítico y la Edad del Bronce. La implantación de la agricultura y la ganadería trashumante permitió la sedentarización y una conquista progresiva de la alta montaña. Hallazgos como la Cueva 338 (Queralbs, Ripollès), situada a 2.235 metros de altitud, han dado un vuelco a la visión tradicional de estos espacios: hace más de 5.000 años ya se extraían recursos como la malaquita para la producción de cobre. Así, el aprovechamiento del sílex alpino, los pastos de altura y la minería temprana consolidaron una sociedad compleja.

PUNTo 3: Camino de acceso al despoblado

El camino que estáis siguiendo actualmente no era el acceso principal al despoblado; recordad que había un foso excavado. El camino salía del fondo del valle, en la cara sur, donde se encontraba el camino principal de comunicación entre los condados de Urgell y Pallars. Este discurría en ascenso pronunciado en forma de zigzag hasta la gran piedra misteriosa, para hacer un giro final hacia la derecha, pasando por debajo de la muralla hasta la puerta de entrada. Los accesos a las fortificaciones medievales se diseñaban minuciosamente para frenar a los asaltantes y exponerlos a la acción defensiva, transformando la entrada en el punto más peligroso del asedio. El recurso más utilizado era el acceso en recodo o en zigzag. Este diseño impedía el uso en línea recta de arietes para derribar las puertas y obligaba a los atacantes a girar de lado. Como la mayoría de los soldados eran diestros y llevaban el escudo en el brazo izquierdo, este giro forzado dejaba su flanco derecho totalmente desprotegido frente a los proyectiles lanzados desde las murallas.

 foto entrada al poble

PUNTo 4: Entrada al despoblado

En el lado de mediodía (sur) del perímetro cerrado, y perfectamente centrada en el muro, se abre la que por ahora parece la única entrada al recinto. Esta da acceso a una calle central que articula el urbanismo del poblado. Esta entrada ofrecía una anchura de poco más de metro y medio y parece que estaba flanqueada, a cada lado, por dos estructuras avanzadas que funcionaban como posibles contrafuertes o torres de protección. Dichas construcciones se encuentran, actualmente, muy desfiguradas y cubiertas de vegetación. Este espacio aún no ha sido excavado en su totalidad, por lo que desconocemos sus características externas y las posibles estructuras defensivas o incluso la presencia de pequeños fosos o zanjas. Desde el portal de entrada se accedía al interior del poblado, articulado por una calle principal de trazado irregular que cruzaba longitudinalmente todo el recinto edificado de sur a norte haciendo algunos giros. La excavación de una parte de esta calle ha permitido constatar la ausencia de empedrados, configurando un suelo irregular que aprovechaba en gran parte el terreno natural rocoso.

 planta vivenda 1

PUNTo 5: Primera vivienda

Las casas se configuran con una planta rectangular irregular, abierta a la calle, de distribución sencilla en tres o cuatro estancias: un posible corral para el ganado menor al lado de la puerta de entrada (que puede tener acceso independiente); una estancia interior como almacén, tal vez de leña y alimentos; y al final o centrando la edificación, tenemos la habitación principal donde se emplaza el hogar (la chimenea). En los dos casos estudiados, el hogar es siempre central y está hecho con losas en los laterales y en el suelo. En algún caso se documenta un pequeño horno de pan, que puede estar encastrado en un banco angular. En esta estancia del fuego se concentraba la vida familiar y la privacidad era totalmente compartida por todo el grupo. Estas casas están levantadas con muros de piedra seca ligados con barro y cascajo en el interior. Los pavimentos mínimamente elaborados solo se localizan en las estancias principales y son de arcilla pisada y endurecida, de escaso grosor. Asimismo, se constata la existencia de un tipo de cubierta hecha con losas planas, ligadas y recubiertas con arcilla y ramaje, sostenidas con vigas dispuestas a una sola vertiente. En toda la superficie de asentamiento del villaje, tanto en las partes excavadas como en las que no, no se ha localizado ningún fragmento de teja. Como hipótesis, se ha calculado un número estimado de entre 7 y 10 casas. Las características de deposición y dispersión del material arqueológico localizado en los niveles de abandono de las estancias denotan una marcha intencionada de las viviendas.

foto vivenda 2

PUNTo 6: Segunda vivienda

Se trata de una casa de planta rectangular con cuatro espacios diferenciados.

El espacio A corresponde a la gran sala de entrada de planta cuadrada, con una puerta ancha con umbral monolítico de piedra situada en su ángulo suroeste, justo al lado de un gran bloque de roca natural. En una de las paredes perimetrales del espacio se identificó un pequeño hueco y en su interior se localizó una alcuza (aceitera) de cerámica oxidante con cubierta exterior de vidriado melado. En este espacio no se detectó ningún tipo de pavimento ni preparación especial del suelo, por lo que se piensa en una función de pequeño corral, espacio para animales menores o tal vez almacén.

El espacio B corresponde a una pequeña habitación central que da a un pasillo o espacio de circulación. Presenta una puerta con umbral, hecho mediante una losa colocada plana.

El espacio C se identifica como la estancia principal, de planta rectangular, con una abertura de entrada en el lado suroeste que comunica con el pasillo de circulación.

desco silex abans d excavacions

PUNTo 7: Descubrimiento de sílex

Punto muy importante para la cronología del yacimiento; aquí destaca la recuperación de un núcleo laminar de sílex. No es la primera vez que se documentan materiales prehistóricos fuera de contexto en este yacimiento, dejando entrever una ocupación de la colina previa al poblado medieval conservado hoy en día, pero este núcleo en particular destaca porque es probable que sea de época neolítica o incluso de finales del paleolítico. Hasta ahora, los restos prehistóricos recuperados en este yacimiento tenían una cronología del bronce medio-final; por lo tanto, en caso de confirmarse la cronología de este núcleo, la ocupación de la colina sería aproximadamente unos dos mil años antes de lo que se pensaba.

fotos silex
foto corral i vida al poble

PUNT 8: Corral

En el interior del poblado y en medio de las viviendas se localizan, al menos, dos probables majadas o grandes corrales, seguramente de carácter o uso comunal, para guardar los rebaños al terminar el día. Estas majadas son de planta rectangular, están levantadas con muros de piedra seca y presentan unas dimensiones considerables. Este corral en concreto muestra una estructura más compleja, con una antesala y una segunda estancia al fondo.

Una gran presencia de material arqueológico vinculado al mundo ganadero y, en especial, a la obtención y al hilado de la lana —como unas tijeras de esquilar y diversas fusayolas para hilar—, junto con la existencia de los dos grandes corrales en el interior del poblado, permiten hablar de una clara actividad ganadera en el asentamiento. Esta era una actividad preponderante en las comunidades pirenaicas, especialmente la del ganado ovino, sin menospreciar la agricultura.

Hay que tener en consideración que el yacimiento se alza al lado de una de las cañada más antiguas del Pirineo.

planta iglesia

PUNTo 9: Iglesia

Es el único edificio reconstruido de todo el yacimiento y contiene los elementos constructivos característicos de otros templos de esta zona pirenaica: pequeñas naves de planta rectangular con ábside semicircular, con la puerta abierta en el muro de mediodía (sur), y que se acostumbra a datar entre los siglos XI y XII. De este modo, y en lo que respecta a la construcción de la iglesia, su posición marginal y la superposición a estructuras preexistentes denotan una instalación tardía dentro del urbanismo y la estructuración del poblado, siendo incluso posterior a la torre anexa.

En el interior de la nave se localizaron dos bancos que se apoyaban en los muros laterales. También destaca la singularidad de estos dos bancos de piedra longitudinales en las paredes laterales, lo que puede indicar que el recinto también se utilizaba para usos sociales. Estaban hechos con piedras y losas mezcladas con tierra. En este espacio es donde se levanta la base de soporte de la mesa del altar, que es de planta rectangular. En esta capa se localizó una moneda francesa, un double tournois de Felipe IV (1285-1314), y una pequeña lámpara de cazoleta de bronce con unos pequeños agujeros en el borde para ser colgada. Asimismo, justo delante de la puerta de entrada a la iglesia y bajo una gran losa, se localizó una llave de hierro de puerta.

foto esglesia i torre

PUNT 10: Torre

En el sector más dominante del asentamiento, situado en el extremo noreste y al lado de la pequeña iglesia, se levantó una torre circular que rompió y descabezó el paramento del ángulo de la muralla precedente. Su función sería principalmente de torre de vigilancia, ya que desde donde está emplazada se dispone de un inmejorable dominio visual que permite el control de todo el valle; pero cabe resaltar que es posterior a la construcción del poblado y de su perímetro amurallado. Este tipo de torres circulares, con multitud de ejemplos repartidos por toda la comarca, han sido datadas en torno a los siglos X y XI.

PUNTo 11: Torre semicircular y nueva excavación

Aquí aparece la que podría ser la cuarta torre del conjunto, también semicircular y posterior a la construcción del muro. Es posible que las necesidades defensivas aumentaran con el tiempo, según los conflictos inherentes a la zona. También encontramos una excavación realizada en los últimos trabajos durante octubre de 2025; no hemos tenido tiempo suficiente para poder identificar y argumentar de qué se trata, pero se excavó aquí con la intención de encontrar cisternas o pozos que los vecinos utilizaran para almacenar el agua, ya fuera de lluvia o la que traían del barranco de la parte norte del despoblado

PUNTo 12: Gran piedra

Restos de una antigua bauma, que cuenta incluso con un pequeño muro de piedra en el lado norte para protegerse del viento frío. Aquí también se encontraron muchos restos de cerámica rota, huesos y otros desechos de la época; debió de ser de las primeras edificaciones en ser abandonadas.

A pesar de que la forma de la piedra da mucho juego a la imaginación, no se extraen conclusiones de que fuera un posible tótem o piedra sagrada, cada visitante da su opinión.

De lo que sí tenemos referencia es de una antigua gran losa de arenisca de forma antropomorfa de 2 metros de alto y 40 cm de grosor que se encontraba justo en el Port del Cantó (ver foto). Por desgracia, no se ha podido estudiar porque durante la construcción de la carretera unos insensatos aprovecharon dinamita sobrante para hacerla explotar, sin saber todo el conocimiento que se perdió.

Bibliografia / Ilustraciones / Fotografías

ROIG DEULOFEU, Albert – ROIG BUXO, Jordi (1998). Memòria de la intervenció arqueològica al poblat medieval de Sta. Creu de Llagunes (Soriguera, Pallars Sobirà), campanya agost 1994. Barcelona, març de 1998.

ROIG BUXO, Jordi (1999). Memòria de la intervenció arqueològica al poblat medieval de Sta. Creu de Llagunes (Soriguera, Pallars Sobirà), campanya agost 1996. Barcelona Gener de 1999.

VIDAL ALCARAZ, Ariadna (2024) Memòria de la intervenció arqueològica al despoblat de Santa Creu de Llagunes (Soriguera, Pallars Sobirà). Manresa, gener de 2024.

VIDAL ALCARAZ, Ariadna (2024) Informe preliminar de la intervenció arqueològica al despoblat de Santa Creu De Llagunes (Soriguera, Pallars Sobirà). Manresa, desembre de 2024.

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