Búnkeres del tossal de Sant Joan de Vilamur
Autoguía
Espacio en el que se continúa excavando y trabajando para su acondicionamiento. Cabe destacar las recreaciones históricas que se realizan anualmente.

Esta autoguía os facilitará la visita y os proporcionará la información necesaria para comprender lo que os rodea, gracias a las excavaciones y a los posteriores estudios de los distintos arqueólogos e historiadores que han trabajado aquí. También podréis profundizar después por vuestra cuenta en la bibliografía que hace referencia a este lugar.
Bienvenidos/as a las fortificaciones y búnkeres del tossal de Sant Joan de Vilamur, a 1.320 m de altitud. Construidas en plena Guerra Civil por las tropas franquistas, forman uno de los conjuntos defensivos mejor conservados del Pirineo. Es un espacio en el que se continúa excavando y trabajando para su acondicionamiento. Cabe destacar las recreaciones históricas que se realizan anualmente.
Instrucciones
Las instrucciones son muy sencillas: hay que seguir el recorrido según el mapa, donde encontraréis los puntos indicados con su número correspondiente. Es el itinerario más lógico, pero podéis realizarlo libremente según vuestro interés.
Localización
El espacio está situado en el tossal de Sant Joan de Vilamur (1.320 m), un enclave a 500 m al sureste del pueblo de Vilamur. Se puede acceder por una carretera sin asfaltar o por un sendero desde el mismo pueblo, en unos 20 minutos. Se recomienda aparcar en el pueblo, que también merece una visita, y realizar el recorrido a pie desde allí.

Información básica del espacio
Se trata de un conjunto defensivo de la Guerra Civil (1936-1939), construido por el ejército franquista aprovechando la posición elevada de la formación rocosa del tossal.
El centro de resistencia de Vilamur, junto con distintas posiciones que por un lado ascendían hacia el noreste hasta el Bony del Peço y las Collades, y que por el otro, hacia el oeste, enlazaban con las del Serrat del Vinagre y Tornafort, controlaba cualquier incursión republicana procedente del puerto del Cantó.
El complejo defensivo que ha llegado hasta nuestros días estaba formado por 9 casamatas y distintos parapetos enlazados por una red de trincheras. Los búnkeres fueron construidos con piedras unidas con mortero y mediante encofrados a partir de estructuras de madera. Disponían de chimenea para protegerse del frío en invierno y de aspilleras orientadas en todas direcciones para el fuego de fusilería, algunas de ellas aptas también para ametralladoras. Además, toda la posición estaba rodeada de alambradas.
El centro de resistencia de Vilamur
El centro de resistencia de Vilamur, junto con distintas posiciones que por un lado ascendían hacia el noreste hasta el Bony del Peço y las Collades, y que por el otro, hacia el oeste, enlazaban con las del Serrat del Vinagre y Tornafort, controlaba cualquier incursión republicana procedente del puerto del Cantó.
La estructura triangular del complejo estaba formada, a su vez, por tres posiciones organizadas cada una a partir de tres búnkeres que también dibujaban un triángulo. De este modo se conseguían dos objetivos: por un lado, que cada posición tuviera aspilleras en todas direcciones, permitiendo a los defensores abrir fuego o defenderse desde cualquier lado, independientemente de por dónde llegara el enemigo; por otro, que en caso de ataque la posición dispusiera siempre de dos puntos de defensa frontal y uno a la espalda, lo que también dificultaba las maniobras envolventes que pudiera realizar el enemigo para tomarla. Normalmente, el conjunto situado más atrás de la línea del frente albergaba el puesto de mando de cada sección.
El complejo defensivo que ha llegado hasta nuestros días estaba formado por 9 casamatas y distintos parapetos enlazados por una red de trincheras. Los búnkeres fueron construidos con piedras unidas con mortero y mediante encofrados a partir de estructuras de madera. Disponían de chimenea para protegerse del frío en invierno y de aspilleras orientadas en todas direcciones para el fuego de fusilería, algunas de ellas aptas también para ametralladoras. Además, toda la posición estaba rodeada de alambradas.
Las unidades que cubrieron este complejo eran compañías (85-100 hombres) y, para el sector Vilamur-Collades, unidades de batallón (entre 550 y 700 hombres). Se relevaban normalmente cada 20 días entre posiciones de primera y segunda línea y la retaguardia para descansar.
El 2 de noviembre de 1938 la aviación republicana bombardeó la carretera de Vilamur, causando 6 heridos franquistas. Más allá de este hecho y de algunos tiroteos y cañoneos puntuales, esta parte del frente se mantuvo bastante tranquila en todo momento.

Mapa con los puntos de interés señalados
Tipología de las construcciones


Refugio activo para fusileros. Bunquer
También llamados casamatas, fortines, refugios activos o nidos de ametralladoras, aunque no todos estaban preparados para alojar estas armas. De hecho, de los 6 búnkeres que hasta hoy se han podido documentar en el centro de resistencia de Vilamur, solo tres están preparados para instalar una ametralladora. Se identifican porque alguna de sus aspilleras es mucho más ancha, para que la máquina disponga de un amplio campo de visión y de tiro, de hasta 180º. El resto de aspilleras estaban preparadas para fusilería y también para fusiles ametralladores.
Los búnkeres fueron construidos con piedras unidas con mortero o mediante encofrados a partir de estructuras de madera, con muros de un metro de anchura. De los encofrados solo se conservan algunas aspilleras y las marcas, a modo de negativo, sobre las paredes de cemento. Todas estas construcciones tenían una cubierta de hormigón armado levantada sobre troncos.
En todo este proceso de construcción cabe destacar el sistema de drenaje y evacuación de aguas que todavía puede apreciarse en algunos de los parapetos del tossal, aunque 80 años después del conflicto la mayoría de estos elementos se encuentran colmatados de sedimentos y son prácticamente imperceptibles.
Una última fase en la puesta a punto de estas fortificaciones era el camuflaje, con el fin de permanecer invisibles para la aviación y dificultar también la acción de la artillería y la infantería enemigas. Estas posiciones estaban pensadas para alojar una escuadra o pelotón, formado por entre 8 y 10 efectivos.

Trincheras
Las trincheras de este complejo defensivo funcionaban básicamente como vía de comunicación entre las distintas construcciones y parapetos sin quedar expuestos al fuego enemigo, aunque, si era necesario, también podían utilizarse como parapetos desde los que los soldados podían disparar. Su trazado en zigzag ofrecía una mayor protección en caso de caer una bomba o proyectil, ya que de este modo la metralla recorría una distancia menor que si la trinchera fuera recta.
Su profundidad solía ser de un metro y medio, y la arena y las piedras extraídas de la excavación de la zanja se aprovechaban para llenar sacos que se colocaban delante de esta, consiguiendo así una mayor profundidad, que podía llegar a los dos metros, y por tanto también una mayor protección.
Aunque hoy todavía se pueden seguir algunos tramos de trincheras, parece evidente que durante la guerra existía una red de trincheras y parapetos mucho más extensa que comunicaba las dos colinas fortificadas y el pueblo de Vilamur, que también estaba fortificado. El necesario movimiento de tierras para arreglar los campos y poder cultivar borró buena parte de estas zanjas y, quién sabe, quizá también otros elementos defensivos.

Parapetos
Construidos con piedra y mortero, terminaban de cerrar el complejo defensivo y tenían una función tanto de vigilancia como defensiva, ya que todos disponen de aspilleras. Gracias a las campañas arqueológicas realizadas en este lugar en 2008 y 2009, puede observarse el sistema de evacuación y drenaje de aguas.
Pozo de tirador
Un pozo de tirador es un espacio que sobresale de la trinchera desde el que uno o dos soldados disponen de un buen campo de visión y de tiro para realizar funciones de vigilancia o defensa. En este caso, parece que la finalidad del pozo, situado fuera del complejo, era sobre todo obtener una mejor visión y control del barranco que la que se tenía desde los búnkeres y parapetos.
Polvorín
Situado en el centro de la posición y bajo una gran roca, se excavó una especie de cueva, posiblemente para guardar la munición de forma segura.
Piquetas y alambre de espino
Hay que tener en cuenta que toda la posición estaba rodeada por varias hileras de alambradas, formadas por piquetas de hierro o madera clavadas en el suelo y unidas entre sí mediante alambre de espino a modo de barrera. A pesar de su sencillez, estos elementos constituían un obstáculo que ralentizaba y dificultaba enormemente la ocupación de la posición en caso de un hipotético ataque de la infantería enemiga, que quedaba expuesta al fuego de los defensores. En el centro de resistencia ya no queda ningún testimonio, porque después de la guerra los vecinos las reutilizaron para delimitar campos o como rejas para puertas y ventanas.
Bibliografía / Ilustraciones / Fotografías
TARRÉS CLARET, Pere: El meu diari de guerra. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2004.
SERRIOL CARRERAS, Amadeu: Diari de guerra (1936-1939). Publicacions de l’Abadia de Montserrat, (2004).
RIART ARNALOT, Oriol: Érem feres: diaris personals de combatents a la Guerra Civil, Lleida, editorial Pagès, setembre de 2023.
RIART ARNALOT, Oriol: El patrimoni bèl·lic de Sant Joan de Vilamur: el front del Pallars 1938-1938, Ayuntamiento de Soriguera, 2021.
AJUNTAMENT DE SORIGUERA
PASCUAL, H. (ed.): Història de la Catalunya Contemporània, Barcelona: Pòrtic Editorial, 1999.
ARCHIVO GENERAL MILITAR DE ÁVILA










